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Feliz tras ordenar mi casa II: KOMONO

Después de ordenar las tres primeras categorías (1. Ropa, 2. Libros y 3. Papeles), es el momento de continuar con la cuarta: KOMONO. Considero que es algo más compleja que las demás, por eso la importancia de seguir el orden específico que nos propone Marie Kondo. Se aprende a ordenar ordenando. Y cuando más lo practicas, antes desarrollas un agudo sentido de seleccionar aquello que quieres conservar para tu nuevo estilo de vida.

«Komono» es una palabra japonesa que el diccionario define como

artículos pequeños; objetos varios; accesorios; aparatos o herramientas pequeñas; partes o añadidos;… «

Kondo llama así al conjunto de objetos que guardamos y acumulamos «porque si«, sin pensar mucho en ellos. Sin embargo, estos objetos facilitan el estilo de vida que llevamos y debemos considerarlos uno a uno.

La categoría Komono es las más difícil, porque abarca muchas subcategorías. La autora de «Magia del Orden» propone un orden básico para organizarlo: CD y DVD, productos cosméticos, accesorios, objetos de valor, electrónica, artículos de escritorio, juegos de costura, provisiones domésticas, artículos de cocina/alimentosy otros.

Quien viva solo puede empezar por la subcategoría que prefiera, porque no tiene que dar explicaciones a nadie y, en un momento dado, puede dejar algo por medio.  La tarea de ordenar el Komono tiene también la siguiente dificultad: no es fácil deshacerse de objetos que muchas veces no sabemos si necesitamos o necesitaremos. La prueba de la felicidad se realiza igualmente para elegir los objetos de esta categoría. Es fundamental recordar en todo momento la transcendencia de rodearse de los objetos que nos inspiran alegría.

Continuando con mi periplo personal de reordenar y prescindir del mayor número de posesiones, tras la tarea de los papeles, decidí empezar por el «Komono de papelería«: artículos de papelería y oficina. Vacíe los cajones del escritorio y lo dispuse todo en el suelo. Hasta que no lo puse en orden, no podía imaginar la cantidad de productos que tenía repetidos y la de bolígrafos que ya no funcionaban. Me he quedado con aquello que uso y necesito, y dentro de éstos los de mayor calidad.

Además del factor felicidad, es muy importante considerar el factor calidad como un componente de valor. Comprar de manera consciente, sabiendo que es algo que tiene un propósito, y sólo aquello que nos guste de verdad. Mejor tener poco, pero de valor y belleza. Yo he decidido que lo nuevo que entre en mi vida tenga las características que quiero atraer para mi nuevo estilo de vida. Aquello que eres y tienes, es lo que atraes y expandes para ti. Y eso es mucho más efectivo, si dejas espacio para que entre lo nuevo.

Siguiendo con mi escritorio, en el primer cajón he organizado todos los artículos de papelería para mi trabajo y en el segundo cajón he decidido guardar el Komono que más quiero usar: mis auriculares, mi cámara de fotos, mi bloc personal y mi bolígrafo preferido. Es una manera de dar un lugar especial a nuestras pertenencias favoritas y que más se identifican con nosotros. La elección de los objetos que conforma el Komono de tu hogar es cosa tuya, así como su disposición.

Cuando terminé con el «Komono de papelería», me puse manos a la obra con el «Komono de cocina«. En el libro «La Felicidad después del Orden» Marie Kondo explica que esta subcategoría la conforman los siguientes elementos: cubertería y vajilla, utensilios de cocina y alimentos. También aquí se desechan objetos ANTES de ordenarlos.

Para Kondo la cubertería es lo más destacable del «Komono de cocina», por lo que incide en reservar el mejor espacio para su almacenamiento. La razón es que los cubiertos entran en la boca. Según el libro, hay dos formas de guardar los cubiertos. Si lo hacemos verticalmente, que sea en una jarra que se guardará en un armario. Y horizontalmente, es colocar cuchillos, tenedores y cucharas en compartimentos propios dentro de una bandeja para cubiertos que introduciremos en un cajón.

Otro importante aspecto a considerar dentro del «Komono de cocina» son los alimentos, ya que se ha de seguir un orden. La autora japonesa propone en primer lugar comprobar la fecha de caducidad. La regla básica es desechar cualquier comestible que haya excedido ese tiempo. Guardaremos los alimentos por categorías y en posición vertical. Esto nos permite saber de qué alimentos disponemos para cocinar.

Como en cualquier otra categoria, la apariencia en la cocina también es importante. Para almacenar los alimentos y las bebidas yo prefiero usar recipientes de cristal, pues no me gusta que entren en contacto con plástico. Es una manera de reutilizar los tarros y botes de alimentos que hemos comprado ya. Con esta medida dejamos de gastar energía comprando nuevos objetos de almacenaje y dejamos de comprar plástico.

Después reorganicé el «Komono de baño«. Es una de las subcategorías del Komono que más compleja me resulta. Sobre todo, ahora que trato de deshacerme de todo el plástico posible. Cuando sacas absolutamente todo fuera de cajones y estantes, puedes ver la cantidad de derivados de petróleo a la que estamos expuestos. Y el tiempo y energía que empleamos para estar siempre perfectos. Sin olvidar el dinero invertido en productos de cosmética y belleza. Preferí empezar por las toallas para no agobiarme. La diferencia respecto al primer maratón es que he conservado solo 3 juegos de toallas, de los 12 que tenía. Un sinsentido.

A pesar de todo, se ordena más rápido que otras subcategorías. Lo principal es tener en consideración su exposición a la humedad y agua. Kondo la divide de la siguiente manera: productos para la cara y el cuerpo, productos para el baño y la ducha y, por último, productos de limpieza. Al igual que el «Komono de cocina», revisaremos la fecha de caducidad de cada uno de los productos. También nos desharemos del exceso de productos. Sobre todo, de los que para hacer uso de ellos aún falta un tiempo considerable. Igualmente gastaremos o donaremos aquello que no queremos tener mucho más. En mi caso, he decidido que en cuanto se acaben los bastoncillos para los oídos no entra ni uno más en mi casa.

El «Komono de entretenimiento«, como los CD’s y DVD’s, los reordené de manera mucho más radical que la vez anterior. Me declaro una ferviente melómana y he construido a lo largo de los años una colección musical grande. Siempre me negaba a prescindir de ninguna de las obras maestras que había adquirido con gran esfuerzo. Pero para ser honesta, ya no reproducía ninguno de los CD’s o vinilos que tenía, con lo que sólo me he quedado con aquellos más significativos de mi vida. Todos los demás los he regalado y los he donado a asociaciones benéficas.

La razón es muy sencilla. Tengo todos las canciones originales guardadas en el ordenador. Así qué ocupar espacio físico para guardarlos era una cuestión de romanticismo y de apego emocional. Sin olvidar que actualmente existen aplicaciones musicales que permiten reproducir vía streaming prácticamente cualquier canción del mundo y desde cualquier lugar. Esta puede ser una solución para deshacernos de todas esas cajas de CD’s que ya no abrimos y solo sirven para acumular polvo. Desde que uso la aplicación de Spotify para escuchar música he ahorra muchísimo espacio en mis estanterías y muebles.

Respecto a los DVD’s, es más de lo mismo. Sólo he conservado aquellos DVD’s de mis películas favoritas y fetiche. Hoy en día disponemos de una gran variedad de canales de televisión temáticos de cine, así como plataformas online de video con series y películas que se pueden visionar bajo suscripción de pago. En mi caso hago uso de Netflix, que me ofrece la posibilidad de ver lo que me apetece cuando deseo y donde quiero, dejando la programación de televisión solo en casos muy contados. Merece la pena liderar nuestro entretenimiento.

Para el «Komono electrónico» necesité un poco de ayuda que obtuve en Internet, porque ya no recordaba para que eran más de la mitad de cables y aparatos electrónicos, que ya había conseguido guardar en una sola caja durante el primer maratón del orden. Revisé nuevamente el contenido y me deshice de algunos más. Es cierto que cuesta mucho tirar todo aquello que se encuentra en perfecto estado. Pero lo importante es conservar sólo aquello que usemos y en el caso de que tirásemos algo que luego nos hiciera falta, siempre podemos adquirir otro en una tienda especializada.

Y para terminar de ordenar la categoría de Komono, decidí qué hacer con el «Komono de costura«. La vez anterior había construido una enorme caja para guardar todos los hilos y botones. Es más, los había ordenado por colores y tamaños y guardé con sumo esmero las agujas y dedales. Había organizado una caja de costuras, como la de una costurera profesional. Pero ¿cuándo había sido la última vez que había cosido? Nunca. Alguna vez había cosido un botón en los últimos diez años, pero siempre acabo llevando mi ropa a una tienda de arreglos.  Así que sólo me he quedado con una bobina de hilo blanco, una aguja y un dedal. No necesito más. Regalé la caja a una amiga que se dedica a coser y no pude sentirme mejor cuando vi su cara de felicidad.

Por último, es fundamental recordar que cuando ordenamos, en realidad, estamos ordenando nuestra vida. Despedimos un estilo de vida antiguo y desactualizado para construir uno acorde a nuestro nuevo proyecto personal. Dejamos marchar las cosas y les damos las gracias por el servicio y uso que nos han brindado. Daremos a esos objetos un lugar y función mejores. Esa gratitud y ese respeto nos acercarán a la vida que deseamos.

 

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