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Feliz tras ordenar mi casa

El mejor momento para realizar cualquier cambio en la vida es AHORA. En estos momentos me encuentro reorganizando ideas que tengo acerca del orden, pero sobre todo, sobre el valor que tienen los objetos en mi vida. Esto incluye, por tanto, el uso que les doy.

Hace más de un año que apliqué el Método KonMari y el resultado fue sorprendente. Me deshice de muchísimas cosas y dejé todo ordenado. Se produjo en mí un cambio; lo que Marie Kondo llama sentir el «clic». Es el momento en que sabes de pronto cuánto es lo que quieres tener para vivir cómodamente y feliz. Es la satisfacción que nos empuja a NO acumular y adquirir más objetos.

Desde hace unos meses siento que quiero ir más allá. Mi consumo ha bajado notablemente y mis compras son más conscientes. Procuro cada día que mis decisiones sean más coherentes con el estilo de vida que quiero llevar y, por supuesto, con el medio ambiente. Esto implica ser más responsable con cada una de las decisiones que tomo.

Así que me he propuesto releer los libros que tengo sobre el orden y consumo, y voy a repetir el Método KonMari en toda mi casa. Con todo lo aprendido podré avanzar un poco más en mi deseo por un mayor desapego de los objetos. Para ello, en lugar de centrarme en el primer libro de Marie Kondo «La Magia del Orden», que fue el que usé cuando ordené mi casa la primera vez, ahora me he inspirado en su segundo libro «La Felicidad después del Orden«.

En esta ocasión, la gurú del orden expone de nuevo las mismas claves para aprender a ordenar nuestra casa, profundizando más en algunas categorías y objetos. Es como una segunda parte de su primer libro, en la que explica algunas cuestiones que dejó sin exponer. Pero sobre todo, ahonda más en las ventajas de cuestión espiritual que experimentamos cuando tenemos ordenado nuestro hogar.

Ordenar es un instrumento para visualizar el estilo de vida que queremos. Por eso es tan importante, hacerlo ANTES de empezar a ordenar y a organizar nuestras cosas. Si se omite este paso, el cerebro trabajará desde las imágenes que ya conoce y será probable caer en las viejas costumbres. Se trata de no poner límites a la imaginación y visualizar cómo queremos que sea esa vida con todo detalle. Una estantería vacía es como un lienzo en blanco.

Se recomienda tomar nota y marcarse objetivos específicos. Si cuesta imaginar el tipo de casa y de vida que se quiere, podemos inspirarnos y encontrar ideas en revistas de decoración. Buscar fotos e imágenes que nos llamen la atención. Una forma rápida y gratuita de ver fotografías es a través de la plataforma social Pinterest. Nos tomaremos el tiempo que necesitemos. Además, es importante recordar lo que dice Marie Kondo:

Convierte la organización en un suceso especial»

La mejor manera de iniciar un cambio en la vida, es vivirlo como algo positivo y lleno de posibilidades. Tomarlo como un acontecimiento único que eliminará lo negativo para dejar pasar lo bueno. En este sentido el orden y la organización nos libera de muchas creencias limitantes y es una palanca para impulsarnos hacía donde queremos llegar. Así que, me propuse volver a experimentarlo, repitiendo el proceso del método KonMari. Quiero probar hasta donde puedo llegar esta vez. Explorar nuevas sensaciones.

La mejor manera de saber cuánto tienes guardado en un armario, es sacar absolutamente todo fuera. Ponerlo junto en un mismo sitio te ayuda a ser consciente del volumen de cosas que puedes llegar a acumular. Desde que leyera «La Magia del Orden» mi armario ya estaba completamente ordenado. Repetir el ejercicio de organizar mi ropa me ha hecho comprender mejor que tener tanta ropa no me hace disfrutar más de ella, sino todo lo contrario. Al fin y al cabo, por lo menos es mi caso, siempre acabo poniéndome lo mismo, que son las 10 prendas que más me gustan. Me he desecho de muchísimas de ellas y he reducido considerablemente mi fondo de armario.

Tal y como explica Marie Kondo en su libro «La Magia del Orden», cuando ordenamos establecemos un diálogo interno, en el que podemos oír con mayor nitidez nuestra voz interior. Por eso, es importante hacerlo en soledad o con una persona adecuada. Cada vez que tocamos una prenda de vestir, que no sabemos si desecharla o no, entramos en una conexión con nuestra verdadera fuente de conocimiento, que nos ayuda a decidir con mayor inteligencia. Logramos reconocer lo que vibra con nosotros.

Justo entonces nos haremos la sencilla pregunta de si nos hace feliz conservarla. Si la respuesta es un SI la dejaremos a un lado. Haremos lo mismo con cada una de las prendas de nuestro armario. Sólo cuando hayamos terminado, comenzaremos a guardar nuestra ropa. Es una buena forma de saber lo que realmente necesitamos en nuestra vida y, sobre todo, de conservar lo que a uno le hace feliz.

Dentro de la categoría de ropa entran el calzado y los bolsos. Reconozco que los complementos son mi auténtica perdición. Cuando saqué todos los zapatos fuera y los coloque en fila no podía creer la cantidad que había comprado y acumulado durante estos años. Solo voy a confesar que he donado 22 pares y que todavía conservo muchos.

Respecto a los bolsos, Marie Kondo explica que la mejor manera de guardar bolsos es dentro de otro bolso. De momento, al ganar mucho espacio, he decidido organizar los bolsos también en fila para no dejar espacio y opción a nuevos zapatos en mi vida. Visualmente veo todo mejor y queda más al alcance. Definitivamente, organizar de una visión más real sobre lo que poseemos, aunque a veces dejemos que los objetos nos posean a nosotros.

Después de la ropa, la siguiente categoría son los libros. Se aplica el mismo método que ya usamos con la ropa, bolsos y zapatos. Sacaremos todos los libros de las estanterías y los juntaremos en el suelo. Cogeremos uno a uno cada libro. Lo sentiremos en nuestras manos y nos preguntaremos si nos hace feliz. La tarea es algo tediosa si tienes muchos libros, pero merece la pena rodearte únicamente de las cosas que nos hacen felices.

Los libros son unos indicadores perfectos para saber cómo hemos evolucionado en los últimos años. Dan mucha información acerca de cómo hemos nutrido el cerebro y el espíritu. Los libros de los que me deshice eran libros que ya había interiorizado. Ya había aprendido de ellos. Aunque eso no significa que no les pueda gustar o interesar a alguien. Siempre los dono a la biblioteca municipal más cercana. Das otra vida a esos libros que te han acompañado tanto tiempo. En mi caso, me he quedado con aquellos que son de consulta o de estudio que sigo utilizando y con aquellas novelas que tanto me gustan y que vuelvo a leer cada cierto tiempo.

Una de las decisiones que tome hace hace algunos años al respecto es el uso del libro electrónico. Es una perfecta solución para leer sin parar y, además, sus ventajas son varias:

1. ESPACIO: Puedes guardar muchos libros y borrarlos cuando los lees. Solo ocupan espacio en la tarjeta de memoria y no en tu estantería de casa.

2. PORTABILIDAD: Es muy cómodo llevarlo en el bolso porque apenas ocupa y, sobre todo, porque pesa muy poco. Especialmente si la novela física que estás leyendo tiene más de 500 páginas. Es muy práctico para los viajes en los que sabes que vas a leer más de un libro.

3. AHORRO: No solo ahorras espacio en casa y en la maleta de viaje, sino que además comprar los libros en formato electrónico es mucho más barato.

4. ECOLÓGICO: Tiene el componente ecológico de contribuir con el medio ambiente. Un pequeño gesto que contribuye positivamente a reducir la producción de papel con cloro y a la tala de árboles.

5. E-BIBLIO: Si no quieres gastarte dinero comprando e-books, también puedes ir a tu biblioteca municipal y darte de alta en e-biblio. Es como pedir prestado los libros de la biblioteca, pero sin moverte de casa. Lo reservas online, lo descargas y tienes 2 semanas para leerlo (*esta información puede variar según comunidad y ciudad). Después de ese tiempo ya no podrás leer el archivo.

El ebook es muy práctico en muchos sentidos. No he dejado de comprar libros, pero compro los que me gustan mucho o necesito para estudiar. Y cuando quiero oler las páginas de un libro me voy a mi biblioteca municipal y me pilló alguno.

Una vez ordenados los libros, toca ocuparse de la categoría de papeles. Para Kondo la regla de oro al respecto es «desecha todos»; por la sencilla razón de que nunca inspiran alegría. Por ello, Marie Kondo recomienda tirar cualquier papel que no pertenezca a una de estas tres opciones: 1. actualmente en uso; 2. requeridos por un periodo limitado o para 3. conservar indefinidamente. Por cierto, dentro de «papeles» entran también materiales de cursos, extractos de tarjetas de crédito, garantías y manuales de instrucciones. Y no se han de incluir aquellos con valor sentimental como cartas de amor o diarios.

Respecto a los papeles que deben guardarse, se subdividen según su frecuencia de uso: papeles de uso ocasional (pólizas de seguro, garantías, contrato arrendamiento, etc.) y papeles de uso frecuente. Marie Kondo nos aconseja ponerlos todos en una carpeta de plástico transparente sin preocuparnos por clasificarlos más. No nos damos cuenta del espacio que ocupa todo el papel que tenemos en casa hasta que lo ponemos en un mismo sitio junto. Así que enseguida lo llevé al contenedor de papel para su reciclaje. Una clave para no volver a acumular una montaña de papeles es asignar un día a la revisión de los papeles pendientes.

Durante todo este proceso de volver a ordenar, he tenido muy presente lo que Marie Kondo insiste:

Colocaremos nuestra ropa y los objetos que sean posible verticalmente. Nunca apilaremos.»

Aún así, a pesar de estar mucho más cerca de lo que estaba al principio para iniciar una vida de mayor desapego de las cosas, sigo guardando más de lo que necesito. Es aquí cuando entra el factor del consumo. Por eso, es tan importante empezar por ordenar, porque eso nos ofrece una visión real de lo que tenemos en nuestra casa. Podemos incluso hacer un inventario de todo aquello que hemos conservado. Puede ser muy útil para seguir desprendiéndonos de más objetos en el futuro.

Sabiendo lo que tenemos, podemos conocer el uso que hacemos de ese objeto. Si quiero acumular menos, como por ejemplo ropa, no voy a comprar nada en mucho tiempo. Y eso puede suponer un reto más complejo que ordenar.

 

 

 

 

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